La historia de Casa Peroni comenzó mucho antes de que el nombre se convirtiera en un clásico del comercio platense. Todo se remonta a Pedro Alberto Peroni, padre de Alberto Peroni, quien descubrió su vocación desde muy pequeño. Apenas terminó la escuela primaria ingresó a una sastrería para aprender el oficio y, entre los 12 y los 16 años, se formó como sastre.
Con la intención de encontrar nuevas oportunidades para toda la familia, su abuelo lo envió a La Plata, desde Junin. En la ciudad comenzó trabajando en la sastrería de la familia Rucci, donde continuó perfeccionando el oficio. Tiempo después consiguió alquilar un pequeño garage en calle 68 N° 766, donde dio sus primeros pasos como emprendedor y comenzó a confeccionar prendas por cuenta propia.
El crecimiento llegó durante los primeros años del peronismo, cuando los trabajadores empezaron a acceder con mayor facilidad a trajes confeccionados a medida. Esa demanda impulsó el desarrollo del negocio y marcó el inicio de una etapa de gran expansión.
En 1950, Pedro Peroni logró comprar la esquina donde ya funcionaba el taller y formalizó el nacimiento de Casa Peroni como comercio. Desde ese histórico local, la empresa comenzó a especializarse en la confección de uniformes escolares, un rubro que con el tiempo se convertiría en uno de sus principales distintivos.
Las décadas siguientes encontraron a la firma en constante crecimiento. Además de vestir a miles de estudiantes, Casa Peroni pasó a ser proveedora de clínicas, hospitales, supermercados, empresas, escuelas deportivas, carbonerías y numerosas instituciones, desarrollando desde cero la identidad visual y los uniformes de cada organización.
Durante la pandemia de COVID-19, la empresa volvió a demostrar el espíritu solidario que la caracteriza. Puso toda su infraestructura productiva al servicio de la comunidad y coordinó una red integrada por más de cien costureras y modistas para confeccionar elementos destinados al personal que enfrentaba la emergencia sanitaria. Bomberos, policías, agentes de tránsito, trabajadores de la salud, centros sanitarios municipales y residencias para adultos mayores fueron algunos de los destinatarios de esa producción. La iniciativa tuvo repercusión en medios nacionales y le valió un reconocimiento del Senado por su aporte durante uno de los momentos más difíciles del país.
En 2026, Casa Peroni volvió a asumir un rol protagónico en la vida comercial de la ciudad al impulsar la primera Red de Comercios Familiares Históricos de Argentina, una iniciativa destinada a preservar y fortalecer los negocios tradicionales. Ese trabajo fue distinguido por la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires con una declaración de interés legislativo.
Hoy, bajo la conducción de Alberto Peroni, la empresa se prepara para escribir un nuevo capítulo. El traslado a la esquina de 11 y 68 marcará el regreso de Casa Peroni a su histórico local, allí donde una historia iniciada por un joven sastre hace casi ocho décadas continúa vigente, manteniendo intactos los valores del trabajo, la tradición familiar y el compromiso con la comunidad platense.