La presencia de roedores en distintos establecimientos educativos de La Plata volvió a instalar una fuerte preocupación entre familias, docentes y auxiliares, que denuncian problemas de higiene, deterioro edilicio y falta de soluciones de fondo para garantizar condiciones adecuadas de cursada.
En las últimas semanas comenzaron a multiplicarse los reclamos por la aparición de ratas dentro de escuelas de distintos barrios de la ciudad. Según señalaron integrantes de las comunidades educativas, los animales fueron vistos en aulas, patios, bibliotecas e incluso en sectores vinculados al almacenamiento y manipulación de alimentos.
Uno de los casos que más repercusión generó fue el de la Escuela Primaria N°102, ubicada en 7 y 32, donde padres reclamaron una intervención urgente tras denunciar una importante presencia de roedores dentro del edificio. De acuerdo con los testimonios difundidos, alumnos habrían observado ratas en diferentes espacios y también se detectaron sectores con signos de contaminación.
La preocupación no se limita a un solo establecimiento. En escuelas de Los Hornos y Villa Elvira también surgieron denuncias similares por la aparición de roedores en áreas cercanas a cocinas y depósitos. Entre los relatos que circularon en los últimos días, uno de los más llamativos indicó que un roedor habría caído sobre una docente durante una jornada escolar.
Desde distintos sectores remarcan que el problema no es nuevo. Durante los últimos años ya se habían registrado situaciones similares en escuelas platenses. Entre los antecedentes mencionados aparece el caso de la Escuela Primaria N°15, donde familias habían advertido por la presencia de excremento de ratas en sectores de circulación y dentro de espacios utilizados por estudiantes.
En ese contexto, volvieron las críticas hacia el Consejo Escolar de La Plata, encabezado por Iván Maidana. Padres y docentes cuestionan que las medidas implementadas hasta el momento, como tareas de fumigación y desinfección, no alcanzan para resolver una problemática que, afirman, está vinculada también al mantenimiento general de los edificios.
Además del reclamo por la presencia de roedores, comunidades educativas advierten sobre otras dificultades que afectan a distintos establecimientos, entre ellas problemas de gas, calefacción, humedad y condiciones edilicias generales.
Ante el escenario actual, familias y trabajadores comenzaron a exigir intervenciones integrales, controles sanitarios y, en algunos casos, la suspensión preventiva de actividades hasta asegurar que los alumnos y el personal puedan desarrollar sus tareas en condiciones seguras.