El nuevo incremento de la Canasta de Servicios Públicos volvió a encender las alarmas entre los comerciantes de La Plata. Aunque el último informe sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) señala que la canasta de servicios aumentó un 4,6% en julio y ya representa el 15% del ingreso promedio de los hogares, en el sector advierten que el impacto también se refleja en los negocios, donde las tarifas continúan subiendo mientras la facturación no logra recuperarse.
"El impacto de los servicios públicos se viene sintiendo desde hace dos meses, principalmente por la luz y el gas. El agua también aumentó, pero al ser un monto menor por lo general tiene una incidencia más baja, aunque eso no quiere decir que no sume", explicó Diego Piancazzo, presidente de la Cámara de Comercio de La Plata.
Según detalló, la electricidad es hoy el servicio que más preocupa a los comerciantes, aunque todavía resta conocer el impacto de las próximas facturas de gas correspondientes a los meses de mayor consumo invernal.
"Depende del tamaño del local, de la cantidad de heladeras, de la iluminación y de la calefacción, porque hoy muchos comercios utilizan electricidad tanto para refrigerar como para calefaccionar. Una factura promedio ronda el millón y medio de pesos", indicó.
Sin embargo, los referentes comerciales coinciden en que el problema excede el aumento de las tarifas. El principal inconveniente es que los ingresos no acompañan el crecimiento de los costos fijos.
"El impacto es mayor cada vez porque la facturación se mantiene o está a la baja, mientras que los gastos fijos siguen subiendo todos los meses. La ecuación para muchos negocios ya no está dando", sostuvo Valentín Gilitchensky, referente de la Asociación Comercial de Calle 8 y de la Federación Empresaria de La Plata (FELP).
A este escenario se suma el incremento de los alquileres comerciales, muchos de ellos con contratos indexados. "Aunque no aumente el precio de la mercadería, siguen subiendo los servicios y los alquileres. Está siendo muy difícil la situación para los comercios", agregó.
Costos que cambian según la actividad
El peso de las tarifas varía de acuerdo con cada rubro. En los locales de indumentaria, calzado, marroquinería, kioscos y supermercados, la electricidad representa el mayor costo operativo debido a la iluminación y los equipos de refrigeración.
En gastronomía, en cambio, el gas ocupa un lugar central por el funcionamiento de cocinas y hornos. También las piletas climatizadas y los lavaderos registran un elevado consumo por el uso de calderas, mientras que en los gimnasios el principal gasto corresponde a la energía eléctrica.
Ante este panorama, muchos comerciantes intentan reducir el consumo energético revisando instalaciones, optimizando el uso de la calefacción o controlando posibles pérdidas. No obstante, reconocen que las posibilidades de ahorro son limitadas.
"Lo que más consume es la calefacción o el aire acondicionado, pero tampoco se puede apagar demasiado la iluminación porque forma parte de la imagen del comercio y de la experiencia del cliente", explicó Gilitchensky.
En la misma línea se expresó Gastón Cello, presidente de la Asociación Comercial de Los Hornos, quien sostuvo que el aumento de los servicios profundiza una situación económica que ya es compleja para muchas pequeñas empresas.
"Si bien ese aumento por sí solo no tiene demasiada incidencia en el comercio, sumado a todo lo que afrontamos ayuda a hacer crecer un poco más el déficit que varias empresas y pymes tienen hoy en día", afirmó.
Según explicó, cada vez son más los comerciantes que deben recurrir al financiamiento para cumplir con sus obligaciones mensuales. "La realidad es que muchos pequeños empresarios se están endeudando para poder cumplir con todos los pagos. Cuando ya estás en déficit, cualquier aumento, por pequeño que sea, termina complicando aún más la situación. A eso se suman los alquileres", concluyó.