Vecinos de distintos barrios aseguran estar desbordados por la inseguridad y piden mayor presencia policial. Afirman que se multiplicaron los robos, las entraderas y los intentos de ingreso a viviendas durante la madrugada. Algunas familias, incluso, decidieron abandonar sus casas por temor.
Los Hornos vuelve a quedar en el centro de la preocupación por la inseguridad en La Plata. Una de las localidades más pobladas de la ciudad, con más de 100 mil habitantes y un extenso territorio, atraviesa un nuevo escenario de reclamos vecinales por la falta de respuestas frente a una seguidilla de hechos delictivos.
En las últimas semanas, el pedido de mayor seguridad tomó fuerza especialmente entre los habitantes de las urbanizaciones La Escondida, La Nativa y Barrio Latitud 34. Según relatan, en esos sectores se registraron robos, entraderas e intentos de ingreso a viviendas que se repiten con una frecuencia cada vez mayor.
Los vecinos aseguran que la situación se agravó durante el último mes y que el miedo comenzó a modificar la vida cotidiana. La preocupación aumenta especialmente durante la noche, cuando según denuncian los delincuentes aprovechan la madrugada para intentar ingresar a las viviendas.
“Ya no alcanza con alarmas vecinales, cámaras ni llamados al 911. Tenemos miedo de dormir en nuestras propias casas. Cada noche nos acostamos preguntándonos quién será el próximo”, señalaron vecinos de la zona.
Robos durante la madrugada
Uno de los principales reclamos apunta a la modalidad de los hechos. De acuerdo con los testimonios, varios episodios ocurrieron mientras las familias se encontraban descansando. Algunos vecinos aseguran haber sido sorprendidos dentro de sus propias viviendas y describieron esas situaciones como traumáticas y de extrema violencia.
Las cámaras de seguridad de los barrios registraron parte de los movimientos denunciados. Sin embargo, los habitantes cuestionan que esos dispositivos terminan funcionando principalmente como herramientas para documentar los delitos una vez ocurridos, sin lograr impedirlos.
Ante esta situación, los propios vecinos comenzaron a organizar sistemas de vigilancia comunitaria. Durante la madrugada, algunos permanecen atentos a movimientos sospechosos y utilizan grupos de WhatsApp para advertir rápidamente al resto de la comunidad.
Cámaras, alarmas, redes vecinales y llamados al 911 se convirtieron en recursos habituales para intentar prevenir nuevos ataques. Pero los habitantes sostienen que los patrullajes son insuficientes y que la respuesta policial no alcanza para cubrir un territorio tan extenso.
Reclamo por mayor presencia policial
Los damnificados aseguran haber radicado múltiples denuncias en la Comisaría Tercera y haber mantenido reuniones con autoridades policiales para transmitir la gravedad de la situación.
Según relataron, luego de esos encuentros se realizaron algunas recorridas de móviles policiales, aunque las consideran esporádicas y sin la continuidad necesaria para generar un efecto disuasivo.
Por eso, uno de los principales pedidos es contar con mayor presencia policial y, al menos, una nueva comisaría que permita reforzar la cobertura de Los Hornos.
Para los vecinos, el problema dejó de ser una sucesión de hechos aislados. La reiteración de episodios genera la sensación de que cualquier vivienda puede convertirse en el próximo objetivo.
El impacto, aseguran, ya excede las pérdidas económicas y los daños materiales. Algunas familias decidieron abandonar definitivamente sus propiedades ante el temor de sufrir un nuevo ataque, una situación que muestra hasta qué punto la inseguridad comenzó a condicionar decisiones de vida.
La preocupación por la Megatoma
Otro de los puntos que genera preocupación entre los vecinos es la cercanía con el predio conocido como la Megatoma de Los Hornos.
En sus testimonios, algunos habitantes vinculan la proximidad territorial con el accionar de grupos delictivos. Sin embargo, esas afirmaciones no implican por sí mismas una relación comprobada y deberán ser corroboradas por las investigaciones correspondientes.
Lo concreto es que, entre los vecinos de las urbanizaciones cercanas, la percepción de inseguridad se encuentra instalada y se profundiza cada vez que ocurre un nuevo episodio.
Con un territorio que se extiende aproximadamente entre la avenida 131 y la Ruta 36, y desde la avenida 52 hasta la zona de 600, los habitantes sostienen que la dimensión de Los Hornos requiere una respuesta acorde a su crecimiento poblacional.
Mientras los reclamos vuelven a multiplicarse, los vecinos continúan organizándose por sus propios medios y esperan que las autoridades adopten medidas que permitan recuperar la tranquilidad y evitar que la inseguridad termine expulsando a las familias de sus propios hogares.