Juan Manuel Martínez Garmendia vuelve a ser noticia y, otra vez, no precisamente por un proyecto político.
#DiarioGranLaPlata | El hijo de la jueza Garmendia suma otra denuncia más: ahora, por violento pic.twitter.com/n8x6hgwPi9
— Diario Gran La Plata (@DGranLaPlata) September 12, 2026
El dirigente del PRO de La Plata fue denunciado luego de protagonizar un violento episodio con un vecino. Según trascendió, el enfrentamiento habría terminado a golpes, aunque todavía no se conocen públicamente todos los detalles ni cuáles fueron los motivos que desencadenaron la pelea.
El episodio vuelve a poner en escena a un dirigente que durante los últimos años acumuló controversias alrededor de su actividad política y de su entorno.
Martínez Garmendia fue funcionario durante la gestión de Julio Garro y posteriormente llegó al Concejo Deliberante de La Plata, donde ocupó un lugar de relevancia dentro del bloque del PRO. Pero su nombre también apareció en distintas denuncias y acusaciones que generaron fuertes cuestionamientos en la política platense.
Y lo cierto es que su nombre estuvo involucrado en varias controversias.
Una de las acusaciones más delicadas que trascendieron estuvo relacionada con un pedido o cobro de dinero vinculado con beneficios de morigeración de pena para una persona detenida. Según las versiones que fueron objeto de investigación, se habría intentado determinar si Martínez Garmendia había recibido dinero y si posteriormente habría utilizado su vínculo familiar para ejercer influencia.
En aquella investigación también trascendió el secuestro de un teléfono celular y la negativa de Martínez Garmendia a proporcionar el código de acceso. Cualquier contenido que pudiera existir en ese dispositivo y su eventual valor probatorio corresponden, naturalmente, a la investigación judicial.
Pero no fue el único episodio.
Su nombre quedó fuertemente asociado a la investigación por la muerte de Yésica Uscamayta Curi, ocurrida durante una fiesta clandestina realizada en La Plata. En aquel momento, el entonces juez César Melazo acusó públicamente a Martínez Garmendia de haber recibido una supuesta coima para permitir la realización del evento.
La acusación fue gravísima y generó un fuerte impacto político. Sin embargo, el fiscal Álvaro Garganta sostuvo posteriormente que no existían elementos para acusar a Martínez Garmendia por el supuesto soborno.
Es decir: hubo una acusación pública y una investigación, pero eso no equivale a una condena ni permite afirmar que el dirigente haya cobrado aquella supuesta coima.
A lo largo de los años también aparecieron cuestionamientos políticos relacionados con contrataciones, presuntos prestanombres y otras situaciones que alimentaron el historial de polémicas alrededor de su figura.
Ahora aparece un nuevo capítulo: una denuncia por un presunto ataque a un vecino.
Todavía resta conocer qué ocurrió exactamente, por qué comenzó el enfrentamiento y qué pruebas existen. Pero la pregunta política vuelve a aparecer.
Porque mientras buena parte de la dirigencia platense habla de seguridad, transparencia, convivencia y moralidad pública, algunos de sus protagonistas terminan apareciendo una y otra vez en situaciones que los obligan a dar explicaciones.
“Pollo Congelado” para algunos. “Mosca de Velorio” para otros. Apodos más o menos crueles, chicanas más o menos ingeniosas. Lo concreto es que el nombre de Martínez Garmendia vuelve a quedar en el centro de una polémica.
Una denuncia no convierte a nadie en culpable. Eso debe determinarlo la Justicia. Pero cuando un dirigente vuelve a aparecer en el centro de denuncias y controversias, la pregunta resulta inevitable:
¿Hasta cuándo la política platense va a mirar para otro lado?
Y esta vez, la “mosca de velorio” volvió a aparecer cuando había quilombo.