El narcotraficante Federico “Fred” Machado protagonizó una declaración que sacudió el ámbito político: “Si hablo, se cae el país”. Estas palabras fueron pronunciadas en una entrevista concedida antes de viajar a los Estados Unidos, donde enfrenta cargos por lavado de activos y narcotráfico.
Durante la charla, Machado vinculó su trama financiera con nombres de relevancia tanto del empresariado como de la política nacional, e incluyó a figuras como José Luis Espert, Patricia Bullrich, Alberto Weretilneck, Claudio Cicarelli y Santiago Caputo. En su relato, asegura haber financiado campañas electorales, vendido más de cincuenta aeronaves en Argentina y triangulado capitales mediante sociedades y empresas con vínculos gubernamentales.
Según relató el empresario, su llegada al país se produjo en 2016, en plena gestión de Mauricio Macri; y en ese contexto afirma haber entablado relaciones con estructuras estatales vinculadas al tráfico aéreo, lo cual le habría permitido operar con respaldo e infraestructura. También señaló que un vínculo con Espert se rompió tras la campaña presidencial de 2019: “Espert no tendría que haberme negado”, manifestó mientras destruía un contrato ante la periodista entrevistadora.
Machado afirmó que intentó contactar al estratega Santiago Caputo para advertirle: “Le dije: ‘Yo no quiero ir a Estados Unidos. Si esto explota, yo fundo todo. Yo hablo y se cae el país mañana’”. Según indicó, no obtuvo respuesta.
En su provincia natal, la provincia de Río Negro, el gobernador Alberto Weretilneck negó cualquier vinculación con Machado; sin embargo, el empresario lo refutó categóricamente. También señaló que Claudio Cicarelli —presentado como socio y presunto testaferro— fue empleado del bloque oficialista provincial y beneficiario de licencias mineras, otorgadas por la Secretaría de Energía provincial, cuyo titular era la pareja del gobernador.
El vínculo se extiende al ámbito nacional: Hernán Núñez, del Ministerio de Capital Humano, figura como socio de Cicarelli en la empresa Gold and Sand, que obtuvo tierras fiscales y permisos de explotación minera. La candidata libertaria Lorena Villaverde —actual pareja de Cicarelli— aparece, según el relato de Machado, como nexo entre el oficialismo de Javier Milei y el entramado empresarial.
Mientras los efectivos policiales en Viedma lo condujeron hacia la extradición, Machado comentó: “Gracias por todo” a sus perros, que lo acompañaban. Y añadió: “No me fui porque no quise, o porque tenía un pacto que no cumplieron”.
Con esta declaración final de alcance ominoso, Machado advierte que el entramado de influencias y dinero que describe —provincial y nacional— “más de un entramado nacional y provincial” lo aguardaría a salir a la luz; y concluye: “El sol no se tapa con la mano, y esta no será la excepción”.
El impacto de estas revelaciones —y amenazas— genera expectativa respecto al desarrollo de la investigación y a posibles repercusiones políticas en los distintos niveles del Estado.